Hola, soy Mar y me apasiona el mundo espiritual. Desde que era una niña he sentido gran curiosidad por conocer lo que hay más allá de lo que vemos.
Mi historia es un viaje de superación y descubrimiento. Siempre me ví pequeñita en un mundo lleno de normas y costumbres que no sentía que fueran para mí. A veces me sentía fuera de lugar. Me afectaba todo: la indiferencia, el egoísmo, la injusticia, la falta de sensibilidad… Pasé momentos en mi vida en los que solo quería esconderme en mi burbujita y no salir de ahí.
Cuando tenía cinco años viví mi primera experiencia con seres de luz. Por las noches, mientras intentaba dormir, sentía que alguien agarraba con fuerza mi mano y tiraba de ella. Llegó un momento en que dormía con las manos escondidas para evitar que “aquello” volviera a agarrarlas.
Cuando comencé a utilizar el péndulo y a comunicarme con mis guías espirituales, pregunté por aquella experiencia. Entonces comprendí que aquello que me sujetaba no era algo malo. Eran mis ángeles, que me acompañaban y me protegían. De alguna manera, solo querían comunicarse conmigo.
Desde niña me hacía preguntas sobre la vida, la muerte, el sentido de todo esto. Era muy pequeña cuando paseaba por el patio del colegio mientras pensaba que era imposible morir. Sentía la certeza absoluta de que algo en mí tenía que seguir viviendo. Toda esa búsqueda interior me llevó, más tarde, a iniciar un proceso de introspección que me ayudó mucho a conocerme mejor, a quererme y a sanar mis heridas.
Con los años, aprendí a mirarme con más amor y a confiar en mí. Descubrí que no tenía por qué esconderme, que dentro de mí había cosas maravillosas que podía compartir con el mundo. Empecé a ver la vida desde una mirada más compasiva y a entender que cada persona está recorriendo su propio proceso.
Hoy me gustaría compartir todo eso contigo y con todas aquellas personas que, como en su día yo, sienten que necesitan un poco de luz o un empujoncito para volver a ser ellas mismas.
Como terapeuta holística te ayudo a reconocer y liberar bloqueos que te impiden avanzar en tu evolución, desde el respeto y el corazón, ofreciéndote un espacio donde puedas escucharte, sentirte y recordarte como el ser valioso y único que eres.